El carácter
de un paisaje

Clima y paisaje

La ribera del Duero se encuentra en la zona centro-este de la submeseta norte, dividida longitudinalmente por el río Duero y con suelos originados por depósitos terciarios. Con altitudes que van desde los 700 a los 900 metros y marcada por un clima de carácter continental, inviernos muy fríos y largos, así como veranos muy cálidos. Con saltos térmicos entre el día y la noche de hasta 20 grados en septiembre y 15 durante el mes de octubre, da lugar a una zona a veces extrema para el cultivo de la vid.

Nuestro paisaje se caracteriza por estar situado entre los 800 y los 870 metros de altitud. Es una zona más fresca dentro de la ribera del Duero y con carácter menos extremo, dominada por inviernos fríos y veranos no tan cálidos. Esto nos permite concentrar mayor frescura en los vinos permitiendo una buena madurez de los taninos.

 

Las lluvias se encuentran en torno a los 420 mm, concentradas entre noviembre y mayo. Nuestra zona está además dominada por unos vientos suaves en dirección NE -canalizados en el espacio que queda entre el Sistema Central y los Picos de Urbión- y SO -viento más fresco que viene desde las zonas altas de los citados Picos de Urbión. La acción de Eolo en la zona favorece que la hoja y el racimo se sequen rápidamente tras las lluvias.

Nuestros suelos se caracterizan por su gran profundidad, dominados por arenas en las capas más superficiales, entre las que se van intercalando finos horizontes de arcilla. En algunas de las parcelas, la zona superficial tiene alta pedregosidad. Este conjunto de factores aportan una mayor calidez al suelo, consiguiendo una mejor madurez de los taninos con la frescura que caracteriza a nuestra zona.

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