
AÑADA CLIMATOLÓGICA
El final del otoño fue frío con alguna nevada en noviembre, lo que auguraba un invierno duro que finalmente fue, más bien al contrario. Inicio del año cálido y seco, temperaturas anormalmente altas en febrero con inexistencia total de lluvias, se llegan a alcanzar los 22 grados en algún día de febrero y casi los 23 en marzo. Se auguraba un inicio de brotación temprano, pero abril dio algo de tregua con lluvia y bajada de temperaturas, lo que favoreció que se acumulase agua en el suelo. Brotación en torno al 2 de mayo y pequeñas heladas la semana del 6, la primavera fue fría y seca, lo que retrasó un poco el ciclo.
Hubo una pequeña granizada el día 3 de junio, aunque afectó mínimamente a los racimos, y una ola de calor a finales de mes. El viento durante la floración, unido a la fuerte ola de calor favoreció el corrimiento de los racimos. Julio también fue muy cálido, registrando temperaturas máximas históricas hasta la fecha en la región.
Hubo una tormenta dos días antes de comenzar vendimias, pero gracias al corrimiento del racimo apenas afectó a la sanidad de la uva.
Año de poca producción, racimos pequeños y corridos, mucha calidad.
Zona de producción:
D.O. Ribera del Duero
Variedades:
100% Tinta del País (Tempranillo)
Viñas:
Pequeñas parcelas en La Horra, Roa y pueblos colindantes (Burgos). Cepas en vaso.
Edad:
Viñas de 70 años de media
Vendimia:
Manual con mesa de selección
Elaboración:
Fermentación alcohólica espontánea en tinas de roble francés, seguida por fermentación maloláctica en barrica.
Crianza:
16 meses en barrica, 80% roble francés y 20% roble americano.
Estabilización:
Por métodos naturales
Clarificación:
Albúmina de huevo.
Grado alcohólico:
14,5% Vol.
Presentación:
Cajas de madera de 6 botellas
Formato:
Botellas de 50 cl, 75 cl, 1,5 l, 3 l y 6 l
Color:
Capa alta, de color rojo picota y ribete rojo oscuro.
Nariz:
Es muy intensa, con gran hondura y complejidad. Hay muchas capas diferentes que forman una composición maravillosa. Las frutas son de perfil negro, destacan la ciruela y la mora, con algunas notas de casis. Hay sensaciones minerales de tierra húmeda y caliza. Despliega una amplia gama de plantas aromáticas bajo el pinar, las jaras, las mejoranas, el helicriso. No te cansas de olerlo porque los aromas van tomando dimensiones diferentes.
Boca:
Nada más ponerlo en la boca da una sensación de plenitud, es voluminoso y lleno de matices y la via retronasal se aprecia desde el inicio. Los taninos son finos y nobles, aportando una sensación de elegancia en un gran vino de Ribera del Duero. Hay especias dulces y destacan como nota principal las frutas negras, encabezadas por las ciruelas y las moras. Las hierbas aromáticas que se apreciaban en nariz, también se manifiestan en la boca, acompañadas de un recuerdo mineral que te acercan al paisaje del pinar. El conjunto es muy placentero, uniendo la potencia con la finura, con un largo postgusto que lo sitúa entre los mejores CORIMBO I que hemos elaborado.







