
AÑADA CLIMATOLÓGICA
Veníamos de un año anormalmente cálido y seco. El invierno comenzó con algo de lluvia y algunos episodios de nieve, aunque tras la Navidad las precipitaciones prácticamente desaparecieron. El final del invierno y la primavera fueron especialmente secos, con muy pocos registros de lluvia hasta principios de junio, cuando llegaron algunas tormentas asociadas a DANAs.
A finales de mayo se produjeron heladas en buena parte de la Ribera del Duero, aunque en nuestra zona el impacto fue mínimo. El verano estuvo marcado por la ausencia total de precipitaciones durante julio y agosto, acompañado de temperaturas extremadamente altas que llegaron a rozar los 41 ºC en agosto.
La viña sufrió una importante parada vegetativa a finales del verano debido a la sequía, y se esperaba una vendimia especialmente temprana. Sin embargo, septiembre dio cierta tregua con la llegada de lluvias, aunque las temperaturas continuaron siendo elevadas, favoreciendo algunos focos de botritis y ralentizando el ritmo de maduración y vendimia.
La cosecha estuvo marcada por la escasez hídrica y altas temperaturas, dando lugar a vinos intensos, concentrados y de gran carácter.
Precipitación: 331,60 mm
Integral térmica: 1732,74 grados - día
Zona de producción:
D.O. Ribera del Duero
Variedades:
100% Tinta del País (Tempranillo)
Viñas:
Pequeñas parcelas en La Horra, Roa y pueblos colindantes (Burgos). Cepas en vaso.
Edad:
Viñas de 25 a 30 años de media
Vendimia:
Manual con mesa de selección
Elaboración:
Fermentación alcohólica espontánea en depósito de acero inoxidable, fermentación maloláctica en tinas de roble francés.
Crianza:
14 meses en barrica, 80% roble francés y 20% roble americano.
Estabilización:
Por métodos naturales
Clarificación:
Albúmina de huevo.
Grado alcohólico:
14,5% Vol.
Presentación:
Caja de cartón de 6 botellas
Formato:
Botellas de 50 cl, 75 cl, 1,5 l, 3 l y 6 l
Color:
De capa media, de fondo y ribete rojo cereza.
Nariz:
Muy intensa, con muchísima fruta. En la gama de las frutas rojas recuerda a la carne de la fruta junto al hueso de las cerezas y ciruelas. Con la sensación del monte bajo y el pintar. Hay aromáticas como la mejorana y la jara. La madera está muy bien integrada, quedando en un segundo plano. Una de las narices más completas de los Corimbos que se han elaborado.
Boca:
De buen volumen y con un tacto magnífico. El tanino es muy bueno con un cierto grano jugoso y frseco. Las frutas que se apreciaban en nariza dominan la boca, la cereza y la ciruela por su esplendor. Hay mucha frescura. El vino se muy largo y deja un claro recuerdo del paisaje. Es increíble sentir cómo en añadas cálidas como 2023, la fruta está tan presente y tan fresca.
Posiblemente uno de los mejores CORIMBO de la historia de Bodegas LA HORRA.








